Guía rápida de tu masajeador de rodilla y codo
Gracias por tu compra. Esta guía es el regalo que viene con tu masajeador. Guárdala en favoritos: está pensada para leerla desde el celular, con calma.
1. Cómo ponértelo
En la rodilla: siéntate con la pierna estirada y la rodilla relajada. Centra la parte acolchada sobre la rótula, de modo que la pastilla con los botones quede justo encima. Pasa la correa larga por detrás y cierra el velcro. Debe quedar firme, pero sin apretar: tienes que poder meter un dedo entre la correa y la pierna.
En el codo: es el mismo movimiento. Dobla un poco el brazo, apoya la parte acolchada sobre el codo y cierra la correa. Al estar doblado el brazo, conviene dejarlo un punto más suelto que en la rodilla.
Error común: apretarlo de más pensando que así calienta mejor. No calienta más y corta la circulación. Si al sacarlo te queda la marca muy marcada, lo tenías muy apretado.
2. Los tres botones
- Encendido: enciende y apaga el equipo.
- Calor: cambia entre los niveles de temperatura. El primero es tibio; el más alto se nota bastante, así que empieza por el bajo y sube solo si te acomoda.
- Vibración: cambia entre los modos de masaje. Son distintos ritmos, no distintas fuerzas: prueba cuál te gusta más.
Las luces pequeñas te indican en qué nivel estás.
3. La carga
Cárgalo con el cable que viene en la caja. Mientras carga, déjalo desconectado del cuerpo. Un consejo: cárgalo cuando lo notes más flojo, no cada día. Las baterías duran más así.
Si vas a estar semanas sin usarlo, guárdalo con algo de carga, no vacío del todo.
4. Tres momentos en que se agradece
No hay una regla: úsalo cuando te acomode. Pero si no sabes por dónde empezar, estos tres funcionan bien para la mayoría:
- Al llegar a la casa, después de un día de pie. Siéntate, ponlo con calor bajo y quédate quieto un rato.
- Después de caminar o hacer ejercicio, cuando sientes la articulación cargada.
- Antes de dormir, en el sillón o en la cama. El calor suave ayuda a relajarse.
Sesiones cortas y seguidas rinden más que una sesión larga de vez en cuando.
5. Cuidado y limpieza
- No lo laves ni lo metas al agua. Lleva electrónica adentro.
- Para limpiarlo, pasa un paño apenas húmedo por la tela y sécalo al aire, lejos del sol directo y de estufas.
- Guárdalo estirado o enrollado suelto. No lo dobles siempre por el mismo pliegue: ahí es donde la tela se termina gastando.
- Cierra el velcro al guardarlo, así no se llena de pelusas.
6. Cuándo NO usarlo
Esto es un masajeador de uso personal. No es un dispositivo médico y no reemplaza la opinión de un profesional de la salud.
Conversa primero con tu médico o kinesiólogo si:
- Estás embarazada.
- Tienes marcapasos u otro dispositivo electrónico implantado.
- Tienes diabetes, problemas de circulación o poca sensibilidad en la piel de esa zona (podrías no darte cuenta de que el calor está muy alto).
- Tienes una lesión reciente, hinchazón, una herida abierta o la piel irritada.
- Estás en tratamiento por algo de esa articulación.
Y en cualquier caso: si te molesta, te arde o te deja la piel enrojecida, sácatelo. No lo uses mientras duermes ni sobre la piel desnuda por mucho rato seguido.
7. Dudas rápidas
¿Se puede usar sobre el pantalón? Sí, y de hecho es lo más cómodo si el calor alto te resulta fuerte sobre la piel.
¿Cuánto rato? Empieza con sesiones cortas. Si te acomoda, alarga. No hay premio por aguantar más.
¿Sirve para el hombro? Está hecho para rodilla y codo. En hombros grandes la correa puede quedar corta.
¿Hace ruido? Se escucha el motor de la vibración, como cualquier masajeador pequeño. En el nivel bajo es un zumbido suave.
¿Algo no anda bien? Escríbenos por WhatsApp al +56 9 8627 0276. Tienes 30 días para probarlo: si no te convence, te devolvemos el dinero.
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